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Fecha:


 

 

Asunción, 19 de junio de 2007


Derechos Humanos, Minorías y Discriminación.

La Defensoría del Pueblo de la República del Paraguay, es una institución creada por la Constitución Nacional de 1992 y tiene por objetivo la defensa de los derechos humanos, la canalización de reclamos populares y la protección de los intereses comunitarios.

La Carta Magna paraguaya dispone que los tratados internacionales ratificados por Paraguay integran el ordenamiento jurídico, al expresar en su artículo 141 Que “Los tratados internacionales válidamente celebrados, aprobados por ley del Congreso, y cuyos instrumentos de ratificación fueran canjeados o depositados, forman parte del ordenamiento legal interno con la jerarquía que determina el artículo 137”. Este artículo a su vez dispone: “La ley suprema de la República es la Constitución. Esta, los tratados, convenios y acuerdos internacionales aprobados y ratificados, las leyes dictadas por el Congreso y otras disposiciones jurídicas de inferior jerarquía, sancionadas en consecuencia, integran el derecho positivo nacional en el orden de prelación enunciado. Quienquiera que intente cambiar dicho orden, al margen de los procedimientos previstos en esta Constitución, incurrirá en los delitos que se tipificarán y penarán en la ley. Esta Constitución no perderá su vigencia ni dejará de observarse por actos de fuerza o fuera derogada por cualquier otro medio distinto del que ella dispone. Carecen de validez todas las disposiciones o actos de autoridad opuestos a lo establecido en esta Constitución”. Por consiguiente, aquellos instrumentos referentes a derechos humanos que fueron ratificados por Paraguay son exigibles dentro de su territorio, sin perjuicio de las demandas que la comunidad internacional pueda formular contra el Estado paraguayo o que alguna persona pueda recurrir a los organismos internacionales o regionales de protección de los derechos humanos.

La Defensoría del Pueblo ha creado estructuras, por una parte, para atender las quejas y reclamos de los habitantes y, por la otra, para hacer un seguimiento de la adecuación de las políticas del Estado a las prescripciones de la Constitución Nacional y de los pactos internacionales.

MINORIAS

La población aproximada del Paraguay es de unos 6 millones en una superficie de 406.752 Km. Los habitantes provienen mayoritariamente del mestizaje hispano – guaraní que se dio a lo largo de la época colonial y de la época independiente.

En cuanto a las minorías la Defensoría del Pueblo ha considerado que deben ejecutarse con urgencia varios programas a favor de personas que estén muy marginadas del proceso de desarrollo de la sociedad. Están dentro de ese grupo: los pueblos indígenas, los menores en situación de calle, las personas de la tercera edad, las personas con capacidades diferentes, las personas privadas de libertad y las personas en situación de pobreza.


PUEBLOS INDIGENAS

Actualmente según el censo de la población de 1992 viven en Paraguay aproximadamente 90.000 indígenas, agrupados en 17 etnias, de las cuales las que se localizan en la Región Oriental, son de la familia guaraní. En la Región Occidental está un pequeño grupo guaraní; los demás son de la familia chaqueña, con lenguas y tradiciones diferentes a los guaraní parlantes.

A pesar de los diversos esfuerzos del sector público y del privado las comunidades indígenas sufren graves carencias que las colocan al margen hasta de los beneficios mínimos a los que acceden los demás habitantes.

Para empeorar el panorama indígena el hábitat natural de sus comunidades ha estado sufriendo depredaciones violentas, como la destrucción de bosques debido al contrabando de madera y carbón vegetal hacia territorio brasileño, el reemplazo de la selva por tierras dedicadas a la plantación de soja y la consiguiente desaparición de animales silvestres.

La Defensoría del Pueblo ha exigido al Gobierno paraguayo la ejecución de programas que permitan el inmediato acceso a los servicios de salud y de educación a cada persona indígena y exigió que dichos servicios estén administrados por los mismos indígenas. También ha insistido en que el Gobierno efectue inversiones que ofrezca a cada indígena la posibilidad de elegir empleo y no de condenarlo a que necesariamente se dedique a la agricultura, a la recolección de frutos, a la caza y a la pesca. Indudablemente que debe respetarse la libertad de cada persona y debe dejarse de lado pretensiones alienantes.

La Defensoría del Pueblo constató que las comunidades rurales padecen diversos males relacionados a la salud, a la educación, ala seguridad publica, a la comercialización de sus productos y hasta a la recreación. Esta situación coloca a las personas en una situación de marginalidad. La Defensoria del Pueblo comprobó que la causa de tantos problemas se debía a la forma de constitución en Paraguay de los asentamientos humanos en los últimos setenta años. En efecto, pudo comprobarse que en este último lapso se había optado por dispersar a la población en extensas superficies, contrariando el instinto pegerio de los seres humanos y forzando a las familias que se acogieron a los programas de distribución de tierras a vivir aisladamente sin posibilidad de dialogar, de intercambiar experiencias, de auxiliarse mutuamente. Proveer a una comunidad con población dispersa agua corriente, energía eléctrica y servicios de salud y seguridad pública, se hace sumamente oneroso y prohibitivo para personas de recursos mínimos.

Ante esta situación la Defensoría del Pueblo ha propuesto a las autoridades gubernativas encargadas de la distribución de tierra la adopción del antiguo modo de constituir asentamientos en Paraguay. La medida propuesta pretende formar un núcleo urbano para concentrar la población en una pequeña superficie y dejar fuera de la ciudad a la agricultura, a la ganadería y a la industria.

INMIGRANTES

Con relación a los inmigrantes, el paraguayo ha demostrado un elevado sentido hospitalario. Sin embargo, el Estado se encuentra ausente en las nuevas comunidades fundadas por extranjeros. En los territorios fronterizos con Brasil, los servicios de salud, educación, seguridad pública, registración para provisión de documentos personales y otros, son deficientes y en algunas comunidades inexistentes. Esto obliga a los afectados a gastos innecesarios y hasta a ser perjudicados por funcionarios inescrupulosos.

Una característica de estos inmigrantes es que la mayoría de ellos disponen de recursos económicos o tienen alguna profesión e importantes conocimientos que les permiten estar en mejores condiciones, que muchos habitantes del sector rural.

El Paraguay cuenta con una Ley para los refugiados y coordina sus actividades con ACNUR. Actualmente 65 personas tienen el status de refugiados. La Defensoría ha impulsado la creación de la Comisión Nacional para el cumplimiento de la Ley.

VARIAS MEDIDAS

La Defensoría del Pueblo ha propuesto al Ministerio de Salud la habilitación de Centros hospitalarios importantes fuera de la Capital de la República para los habitantes del sector rural y de las nuevas comunidades y asentamientos. Igualmente, en el caso de la educación, la Defensoría del Pueblo propicia la instalación de centros educativos de primer nivel similares a los existentes en Asunción, escuelas de formación de mandos medios y bibliotecas completas.

La Defensoría del Pueblo sostiene que deben ponerse en ejecución inmediata programas de desarrollo de las comunidades del interior con oportunidades de empleo y de acceso a óptimos servicios de salud y de educación a sus integrantes. Igualmente, la Defensoría del Pueblo, ha insistido que esas oportunidades de empleo no se deben referir exclusivamente a la agricultura, sino que deben incluir a la ganadería, a la industria y a los servicios.

Además, la Defensoría del Pueblo ha propiciado la creación de una mesa de coordinación de instituciones del sector público que trabajan en el área de la niñez y la adolescencia a efectos de considerar el trabajo de todas ellas desde la perspectiva de los derechos humanos.

Comisiones similares se han creado también bajo la coordinación de la Defensoría del Pueblo en los sectores de defensa del consumidor y en atención a las personas privadas de libertad.

Motivo de preocupación para la Defensoría del Pueblo es la atención a personas de la tercera edad. De ahí que exigió al Instituto de Previsión Social, entidad que administra fondos jubilatorios y de salud del trabajador del sector privado, que combata la gran evasión de pagos por parte del sector patronal.

Esa evasión significa que miles de trabajadores no tienen seguro médico y que en su ancianidad no tendrán jubilación.

Además, propicia conferencias para hacer conocer los derechos que la Constitución Nacional declara a favor de dicho grupo erario.

Las personas con capacidades diferentes cuentan con una organismo oficial que brinda asistencia médica y psicológica. Recientemente, se promulgó una Ley que obliga a la administración pública contratar a personas con capacidades diferentes como mínimo en un 2% (dos por ciento) del total de sus trabajadores. La Defensoría del Pueblo realizó una campaña para el cumplimiento de esta Ley.

Las medidas mencionadas buscan integrar en igualdad de condiciones a aquellas personas que en este momento están fuera de los beneficios mínimos de la vida en sociedad.

Una tarea importante ha sido y es la intensa campaña de información sobre la Constitución Nacional y sobre los Pactos Internacionales, Convenios y Protocolos de derechos humanos, para que muchos habitantes sean agentes activos en la defensa de los derechos humanos. A la fecha y desde 2002, las personas que han asistido a los cursos, conferencias, seminarios y talleres suman a varios miles.

En cuanto a las respuestas del Estado a las recomendaciones de los organismos internacionales de derechos humanos, merecen el seguimiento de ellas en los espacios tradicionales de los Comités y, en los nuevos, como los que actualmente presenta el Mercosur. Un primer objetivo es lograr que los informes y respuestas del Estado se presenten en tiempo y forma. Un segundo objetivo es obtener que entre presentación de informes y formulación de recomendaciones se establezcan un clima de buena fe en el sector Gobierno para trabajar por la vigencia plena de los derechos humanos.

La Defensoría del Pueblo realizó trámites ante el Gobierno Nacional para el cumplimiento de Sentencias condenatorias dadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Acompañó, además, a los beneficiarios de la sentencia favorable a los reclusos de una penitenciaria de menores para el llenado de trámites para el cobro de las indemnizaciones.

En el caso de los derechos económicos, sociales y culturales, la Defensoría del Pueblo además de ocuparse de las quejas de los habitantes del país, ha presentado propuestas de políticas de Estado, para corregir aquellas que han demostrado ineficacia o perjudicialidad.

Idéntico temperamento se ha seguido en el caso de los derechos civiles y políticos mediante la promoción de medidas específicas.

Así en el caso de la participación de las mujeres en los cargos electivos colegiados, la Defensoría del Pueblo nuevamente propuso una Ley de discriminación positiva que fijaba en un 50% (cincuenta por ciento) el porcentaje de bancas. El proyecto fue rechazado pero, solo por una diferencia de cuatro votos lo que hace presumir que en poco tiempo podría modificarse la legislación en vigencia. La Ley actual fija en un 20% (veinte por ciento) el porcentaje de bancas para las mujeres, pero al fijarlo en forma ambigua, la disposición no se ha cumplido hasta la fecha.

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